4 oct 2012

REFLEXIONES FRENTE AL CORPORATIVISMO

Hay muchos compañeros y compañeras en policía local que no vivieron los tiempos en que el sindicalismo de clase, especialmente CCOO, era el predominante en el cuerpo de la Policía Local de Valencia.
 
Los años noventa del pasado siglo fueron aquellos en que más avanzaron las reivindicaciones, en que se consiguieron establecer cauces de negociación y se puso freno al ordeno y mando que imperaba y que con el tiempo ha vuelto por sus fueros.
Fueron años en que el diálogo, el debate, la negociación, en ocasiones con necesaria presión, deban sus frutos y por ello llegamos al reconocimiento de las especificidades del servicio policial. Conseguimos qué se reconociera que debía abonarse la nocturnidad, la turnicidad, la festividad y otras circunstancias como la mayor dedicación. Fueron tiempos en que los horarios se ajustaron a la realidad de los servicios, algunos de manera pactada como el caso de tráfico y otros extendidos por Jefatura como el caso de barrios cuando se creó dicha función (no exenta de intereses políticos del momento).


En el ámbito del conjunto de plantillas de policía se alcanzó el acuerdo sobre reclasificación al grupo C, como decíamos, veníamos del grupo D y lo conseguimos por ley para todos y todas. Avanzamos en el reconocimiento del derecho a la segunda actividad, tanto por disminución de la capacidad como por la edad. Nuestro referente era el CNP.

Después las circunstancias fueron variando. La entrada del sindicalismo corporativo en ayuntamientos tan importantes como Valencia, impulsado desde el propio poder político, y la incorporación de nuevas generaciones de policías a los que no se supo llegar y que fueron atraídos con facilidad por las organizaciones corporativas tipo "sindicalismo profesional", propiciaron una importante merma en la capacidad de influencia del sindicalismo de clase que representa CCOO. Y desde entonces, no sólo no se ha avanzado nada, sino que año tras año hemos ido retrocediendo tanto en derechos como en el clima laboral dentro del Cuerpo.

La política llevada a cabo durante este último periodo de tiempo (últimos 10 años), en los que se nos ha ninguneado desde el partido en el gobierno, con el que la confrontación ha sido permanente, nos ha hecho retroceder en nuestras posiciones. Traicionados una y mil veces por aquellos que se unían a las plataformas de lucha y que con cualquier excusa las abandonaban nos ha hecho perder un tiempo muy importante, inmerecidamente.

No podemos seguir permitiendo que el mensaje de desunión que practican los servidores del poder, aunque aparenten radicalidad, no quede al descubierto. No podemos tolerar que difundan la idea de que CCOO no está por la lucha y al mismo tiempo sepamos que en sus escritos privados dicen que no se juntarán con organizaciones que no sean profesionales, es decir que no quieren saber nada del sindicalismo de clase.

Por ello, crean Plataformas a las que invitan a otras organizaciones, ya sean del CNP, de la GC, de Prisiones, de Bomberos, o Portuarios, pero no invitan a participar a CCOO. ¿Cuál es la razón? Nosotros exigiríamos inmediatamente que se reconociera que la lucha de los policías contra los recortes y la política del Gobierno es la misma lucha del resto de trabajadores y trabajadoras. Y este reconocimiento para ellos es imposible. Ellos son otra cosa diferente.

Nosotros exigiríamos que se actuara dentro del marco de las reivindicaciones comunes, aunque formáramos bloque dentro de la marea humana por nuestras peculiaridades. Pero ellos prefieren ser un bloque específico fuera del contexto que formamos todos y todas. Una cierta equidistancia que les permita aprovechar el cabreo general pero que al mismo tiempo también les permita salirse del mismo cuando las cosas puedan beneficiarles. Así son. Así los hemos conocido.

Pero esta forma de ser y actuar no es nueva. Los que llevamos muchos años en la lucha y no hemos desfallecido sabemos que ya antes, mucho antes de que CCOO pintáramos algo en policía, estos ya dominaban con su política de "una peseta más para mi", descolgandose de toda acción reivindicativa o movilización cuando llegaban a conseguir sus míseros objetivos. Por ello, sólo cuando el sindicalismo de clase consiguió aunar en una misma lucha todos los intereses colectivos se abrieron verdaderas expectativas de progreso. Aquellas que mencionábamos al principio del escrito.

Así pues, ánimo y a seguir en la lucha. Urge conseguir que abran los ojos tantos y tantos que en este momento están cegados por esa máxima de "es que yo soy policía". Hay que decirles: y yo también, pero es la condición de trabajador y trabajadora la que imprime valor a la expresión "soy policía". Porque ese es mi trabajo y no el uniforme, utilizado por alguno como algo que le distingue y le aparta del conjunto de trabajadores.