16 ago 2012

A la memoria de nuestra compañera Carmen.

No seremos nosotros los que rebusquemos palabras raras o sin sentido, para tener un recuerdo de nuestra compañera Carmen, sino más bien utilizaremos la sencillez de expresión, pues era Carmen, según sus amigos era la imagen de la sencillez y trasmisora de buenas vibraciones, lo que hacía dejarse querer y confiar en ella a primera vista.
Ingreso en la Policía Municipal de Madrid en aquellos tiempos, todavía de Policías antiguos, donde algunos se preguntaban, que hacían las mujeres en la Policía, jefaturas de despachos grises con crucifijos, archivos llenos de expedientes sancionadores, máquinas con teclas de cristal, mesas ennegrecidas llenas de manchones de tinta.
Tuvo mucho valor y dedicó toda su vida a los demás, nunca dejó de luchar ni de apartar sus convicciones, nos ha dejado realizando su servicio de patrulla en la calle, a pesar de que por su edad, ya debería haber estado jubilada o en su defecto prestando su servicio en beneficio de la comunidad desde un puesto en cualquier oficina o servicio de la Policía Municipal, pero tenía una amplia vocación de servicio y una profesionalidad envidiable.
Reconozco que solemos contar estas anécdotas cuando alguien ya no está, forma parte de nuestra idiosincrasia, pero también es importante que quien dejó huella, no se nos olvide nunca, y nos enorgullece, aunque algunos no la conocimos, el haber sido compañeros de Carmen, pues pocas personas llegan a tener ese carisma y esas dotes de trabajo como ella tuvo hasta que nos dejó y la prueba es que le recordaremos siempre trabajando para los demás, sin olvidarnos asimismo de todos sus compañeras y compañeros de la Policía Municipal, que siguen en este esfuerzo.
Carmen, sabemos que entre otros, a todos los compañeros y compañeras de la Policía Municipal de Madrid, nos tenías un cariño especial. Sentíamos con tu compañía respaldo y confianza, y la prueba fue en tu despedida final, la multitud de amigos y compañeros que participamos en tu despedida, aunque eso sí, ya sin tu presencia.
Compañera Carmen, gracias y jamás te olvidaremos.